
Antes de referirme al partido de ayer, voy a hacer un breve comentario del clásico del sábado ya que no he podido escribir antes. Hace poco en una entrada publicaba que tenía mérito que todo el esplendor que el Barcelona desarrolla en su juego, comparado con la racanería del Madrid, se tradujera solo en 6 puntos. Pues rectifico. Además de en los puntos, el sábado se distanció en cuatro goles. Y no sólo eso. Los culés demostraron ser mejor que el Madrid en todas las líneas (menos en la portería obviamente), los de Guardiola sabían que el partido del sábado era su ocasión para tapar muchas bocas, y no la desaprovecharon.
En cuanto al partido de ayer, sucedió algo impensable. El Barcelona en 90 minutos no realizó un tiro a puerta en 90 minutos. El Chelsea hizo valer su poderío físico y su buena colocación para frenar a los vertiginosos delanteros culés. Además pronto, en el minuto 10 se encontraron con el gol, una obra de arte de Essien, que les ponía el partido como querían. Hiddink replegó al equipo sin renunciar al ataque con múltiples contras, que pudieron acabar en gol de no ser por el acierto de Valdés y sobre todo por el desacierto de Drogba.
Guardiola cada vez que era enfocado por las cámaras, mostraba un nerviosismo que nunca antes le habíamos visto. El técnico empezaba a verlo muy difícil y más tras la expulsión de Abidal tras derribar a Anelka.
En el minuto 70 Hiddink retiraba a Drogba del campo y sacaba a Belleti. A partir de ahí el Chelsea perdió peligro y poco a poco los azulgranas empezaban a volcar el campo pero sin crear peligro, hasta el minuto 93 cuando tras un centro de Dani Alves, y tras un mal control de Etoó y peor despeje de Essien, el balón llegaba a Messi y éste se lo cedía a Iniesta que colocaba el balón fuera del alcance de Cech.
Los locales reclamaron varios penaltis al colegiado noruego Tom Henning. Alguno los puede no pitar porque generan bastantes dudas, pero es incomprensible que se tragara la mano de Piqué.
De este modo el Barcelona selló su billete para la final de Roma del día 27, dónde ya le esperaba el Manchester United. El Barcelona contará con las importantes bajas de Abidal y sobre todo Dani Alves.